La importancia de fijar límites a la hora de negociar


Piense en la última vez que cerró un negocio o llegó a un acuerdo con alguien pero no se sintio del todo satisfecho con los resultaros obtenidos. Cuando hablo de «negocio», no solo me refiero a una negociación con un cliente, me refiero a todos los posibles acuerdos que hace en su día a día con cada una de las personas con las que interactua (jefe, socio, esposa, hijos, empleados, amigos, novio, etc)

Ahora preguntese qué hubiera pasado con esa negociación con la que no se sintio a gusto, si hubiera fijado límites que le permitieran obtener lo que esperaba a cambio. Si, seguramente no se estaría arrepintiendo o tendría la seguridad de que hizo lo correcto.

De eso se trata la fijación de límites para negociar. Definir con claridad a qué estaría dispuesto a renunciar por obtener los resultados que espera.

Llevar a cabo un proceso de reflexión para determinar las opciones con las que cuenta y estaría dispuesto a poner en juego a la hora de negociar, le ahorra mucho más que el hecho de sentirse frustrado o arrepentido de una decisión tomada. También le permitirá ahorrar tiempo y dinero, contando con la posibilidad de seguir o no en un proceso de negociación.

La ruta más sencilla y por la que generalmente optamos, es dejar que la negociación fluya y confiar en nuestras capacidades, pero aún cuando la otra parte conoce los precios del mercado, las condiciones que son regla general o las exigencias de la naturaleza del negocio; en la mayoría de los casos, las peticiones se salen de contexto.

Es por esto que vale la pena establecer y comunicar los límites antes de que inicie la negociación. Hable de tiempos, descuentos y condiciones sin permitir que el rumbo y las decisiones que tome durante la negociación, lo pongan en una posición de desventaja.

Identifique con anticipación dichos límites antes de que sea la parte contraria quien lo lleve a allí y su falta de preparación, lo obligue a tomar una decisión equivocada.

Para fijar sus límites, debe contar con la información necesaria para actuar con autonomía y demostrar seguridad ante su interlocutor, sin tener que esperar que otros den un aval que le permita continuar. También debe tener claro que abandonar una negociación porque sus límites no son respetados o no se siente a gusto con las condiciones, no significa que sea un mal negociador, por el contrario, demuestra que sus decisiones no estan condicionadas a una sola variable.

Fijar límites a la hora de negociar garantiza en gran medida el éxito del acuerdo, así como la seguridad de que ambas partes obtengan lo que esperan sin que existan reproches a futuro.

A veces el mejor negocio es no hacer negocio

 

 

 

 

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