Los enemigos de los vendedores

Para ser un asesor profesional en ventas, no basta con que tengas un amplio conocimiento de técnicas de venta o ser un experto en el producto que comercializas. El autoconocimiento y la gestión de tu inteligencia emocional, son determinantes en el éxito de tu carrera comercial. En este post te comparto 4 «enemigos» que no te permiten obtener los resultados que deseas.

El miedo: este es, sin duda, el enemigo número uno de los vendedores. El miedo es una emoción básica en la que te invade una sensación de angustia ante algún peligro que puede ser real o imaginario (en el caso de los vendedores, generalmente es imaginario). Dependiendo de la etapa de formación en la que nos encontremos como vendedores, nos aterrorizará el miedo a realizar llamadas en frío, visitas comerciales, entrevistas, presentación de propuestas, control de objeciones, cierres comerciales y seguimiento a clientes. El primer paso para vencer estos miedos es reconocerlos y ser conscientes de que están ahí de forma natural para mantenernos alertas y prevenirnos. Una vez los identificamos podemos empezar a trabajar en ellos, midiendo el daño que le hacen a nuestro proceso comercial para así finalmente, proponernos superarlos y erradicarlos para que nos permitan obtener los resultados deseados.

El ego: no siempre somos conscientes de la forma en como se manifiesta el ego en nuestras actividades comerciales, dado que este se disfraza de actitudes que para nosotros son normales. Algunos asesoren creen que el rechazo, los «NO», la caída de una venta o la perdida de un cliente, son cosas que sólo le pasan a los «malos vendedores», por este motivo consideran que es mejor no arriesgarse a que este tipo de cosas les sucedan y su ego no les permite salir de su zona de confort donde todo es perfecto. Este tipo de asesores, que se consideran «perfectos», en algunos casos se paralizan y sufren terror a equivocarse o a recibir retroalimentación de sus superiores. Si este es tu caso, trabaja día a día para que tu pasión por las ventas y ayudar a otros a través de tus servicios, sea lo que te mueva y te mantenga siempre abierto a nuevas perspectivas. Recuerda que siempre hay situaciones susceptibles de mejora.

La inseguridad: debes aprender a confiar en ti mismo, en tu producto y en tu empresa. Si por algún motivo se cometen errores o algo falla, evita caer en un estado emocional de vulnerabilidad porque generalmente es allí en donde pueden pasar situaciones indeseadas como: anticiparse a cerrar la venta, ofrecer descuentos sin solicitar algo a cambio, brindar beneficios que incluso el cliente no estaba solicitando. Inyectar una dosis de confianza en si mismo es un ejercicio que debes realizar a diario y en especial, antes de entrar a una reunión de ventas. Recuérdate a ti mismo lo bueno que has sido antes cerrando otras ventas y lo exitoso que puedes llegar a ser si actúas con confianza.

Procrastinar: si frecuentemente te dices a ti mismo «mejor llamo más tarde», «luego coordino esa visita», «mañana lo llamo», «mejor hago esto primero», la otra semana si lo hago», con seguridad estás postergando tus actividades comerciales que son la fuente principal de generación de ingresos en tu carrera como profesional de ventas. No aplaces ni postergues actividades que hacen parte de tus deberes como asesor comercial. Si postergas las llamadas por miedo al rechazo o las visitas por tu aversión a hablar en público, trabaja para que estas falencias no te lleven a un estado emocional de conformismo.

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